viernes, 30 de diciembre de 2011

EL POEMA DE LOS ELEMENTOS



Entre 1913 y 1924, Néstor de la Torre realiza dos series de cuadros, Poema del Atlántico y el inconcluso Poema de la Tierra. Estas dos series, junto con el Poema del Fuego y Poema del Viento, que sólo podemos llegar a imaginar, pues ni siquiera fueron empezadas, formarían la serie de cuadros denominada El Poema de los Elementos.  El Poema de los Elementos tenía (y tiene) una fuerte simbolización. Las cuatro estaciones, las cuatro horas del día, las etapas del hombre, los cuatro elementos, los cuatro puntos cardinales, los estados anímicos… Para Néstor, este poema pictórico debía estar incluido en un gran recinto, construido con el único fin de albergar estos cuadros. Este edificio debe estar “construido en una cima sobre el mar y sonoro a vientos y caldeado al sol” Para reunir los cuatro elementos en el propio emplazamiento, redundando así la simbología. Este “templo pictórico” debía tener una capilla bizantina rematado por una cúpula, de fuerte carácter simbólico (quizás una alegoría al cosmos, que el Poema de los Elementos  pretende poetizar abarcando los cuatro elementos que lo componen) Cuando termina el Poema del Mar, el pintor canario concibe un nombre para el edificio: El Palacio del Atlántico. Su Hermano, Miguel Martín-Fernández de la Torre, construiría el Museo Néstor en consonancia (más o menos) con esa idea que tenía el pintor sobre este palacio de la pintura.

 No es casualidad que esta serie lamentablemente inconclusa de cuadros se llame Poema. Tampoco lo es el hecho de un recinto donde guardarlas. Todas estas ideas cumplen con el ideal estético de Néstor de la unidad de las artes, de un “arte global”.  Cada cuadro es una estrofa, un poema pintado, en un entorno arquitectónico acorde con la obra; se aúnan así pintura, poesía y arquitectura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada